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Otro vaso y me voy…

27 septiembre, 2010

¡Paff…! La borrachera se le pasó de un segundo al otro cuando cayó desde el techo al suelo. Es que la noche había empezado temprano, y había que tomar como para que nada sobrara. La primavera y el día del estudiante fueron las excusas. El lugar del encuentro: Carlos Paz.
Todo parecía indicar que no iba a faltar nada: luces de colores, música, chicas, chicos, alcohol… mucho alcohol. La noche estaba cálida. Bien acorde a la estación. Es que parecía que todo se había vestido de primavera para pasar una excelente velada.
Y ahí estaba él, con su redondeada figura y su cara de bonachón. Esa misma cara que con el transcurso de las horas –y de las botellas– iba a trasformarse en una perfecta emanadora de sustancias etílicas.
El lugar se llenaba, los vasos pasaban, las botellas se vaciaban y las caras se desfiguraban. Las sonrisas sobraban, la cordura escaseaba. Y es que con tanto para hacer, el entusiasmo se desborda.
Los 16 litros de ponche –que sólo tenían dos de no-alcohol–, la bandada de águilas negras, los vodkas, las alemanas, el whisky, el champagne, el tequila y el ron, parecían aprovecharse de cada boca que los besaba.
Y llegaron las competencias de toc-toc y el embudo: y no hubo nadie que dijera que no. Tampoco él, que ya parecía cargar un tanque de guerra añejado, más que un hígado.
Y el tiempo empezó a pasarse lento, y los pasos de aquel individuo ya se hacían poco concretos y espaciados. Cruzó la casa, atravesó la puerta de una habitación, y se recostó boca abajo en la cama. Todo giraba rápidamente, todo se movía en círculos, y cuando sus ojos se cerraron, la fiesta se puso en pausa.
Las agujas del reloj seguían girando –pero éstas giraban de verdad–, y la música seguía sonando. De repente se le abrieron los ojos como si hubiera recordado que estaba vivo adentro de ese cuerpo nauseabundo. Se paró como pudo. Se sentía un campeón. Se apuró por salir de la habitación y quiso subir a la terraza. Cuando logró asomar los pies al cemento de la azotea, volvieron los mareos. Caminó un poco hasta el otro extremo y se recostó. Todo giraba de nuevo en su cabeza, y para acompañar al movimiento decidió girar el también… Giró, giró, y…

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From → Espectáculos

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