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Daniel Tangona, un filósofo del fitness

19 julio, 2011

Sin duda por herencia, pero también por vocación, Daniel Tangona se encaminó en el mundo del fitness y hoy es el personal trainner más solicitado por los famosos de la Argentina y de países vecinos. Su historia, un reflejo de que la combinación de pasión, innovación y profesionalismo es la fórmula del éxito.

Habiendo entrenado a cientos de famosos de nuestro país y de países vecinos, con miles y miles de kilómetros recorridos en busca de su perfeccionamiento técnico, y con una pasión inquebrantable, Daniel Tangona, a los 54 años, ya tiene toda una vida abrazando su profesión que comenzó como una herencia, y se transformó en una bandera, una filosofía y un mensaje por defender.

“Siempre digo que si la gente pasara por el gimnasio antes de ir a su casa no atacaría a su hijo, a su mujer o a la heladera. Estaría más relajado. El ejercicio es como un Rivotril que vos tomás, nada más que el gimnasio es natural. Vos lográs con la actividad física no sólo modificar tus valores sanguíneos y corporales, sino bajar los niveles de locura, tristeza, ansiedad y depresión con los que se está viviendo ahora”, defiende Tangona.

Daniel cuenta que se considera un enamorado de su profesión, y que eso es lo que lo hizo perdurar en el tiempo. “Empezar, empiezan todos. Conseguir clientes, se consiguen. El tema es cómo vos te mantenés a través del tiempo en cualquier actividad que elijas”, expresa Tangona.

“Yo no tomo esto como a un trabajo. Para mí es diversión, es entretenimiento, es pasarla bien, entonces no lo siento como tal. Yo gozo y disfruto plenamente con esta actividad, y a eso el cliente lo siente: que vos no forzás una situación, o que no te dormís arriba de una máquina cuando estás en calentamiento. Yo llego a una casa a las 6 o 7 de la mañana como si fueran las 5 de la tarde”, añade el personal trainner.

Desde los genes. “Mi padre luchaba en Titanes en el Ring, en el año 1962, cuando se creó la “troupe” de Martín Karadagian. Papá hizo de La Momia durante dos años, que fue el personaje más carismático y seductor que hubo entre los luchadores. Yo, lógicamente, me crié con Benito Durán, Ulises, Karadagián, el Ancho Peucelle, el Caballero Rojo, el gran Sullivan, Ararat, todos los famosos…”, cuenta Daniel, quien destaca como anecdótico que desde los cinco años “ya estaba con los fierros en la mano”.

En 1966, con sólo 31 años de edad, Antonio Tangona, padre de Daniel, fallece en un accidente automovilístico. Hasta ese entonces, “Tonio” -tal como le decían- participó en las distintas prácticas de la gama de la cultura física de fuerza y la lucha greco-romana.

Desde ese entonces, Daniel fue “adoptado” por los compañeros de Tonio, e introducido en la cultura física y el deporte.

“Yo me inicié en el entrenamiento a los 19 años. Dediqué toda mi vida y mi pasión a esta actividad que heredé de mi padre. Después la vida me fue llevando a donde llegué hoy, que soy entrenador personal, y me ha llevado a viajar por el mundo entrenando gente: empresarios de los más importantes del país como a las grandes celebrities”, cuenta el personal trainner.

Sin estarse quieto ni por un instante, Daniel le hace honor a sus genes de luchador, y cuenta cómo comenzó a promocionarse sin conocer límites territoriales. “Hace 20 años que voy a Punta del Este a entrenar gente, cuando todavía no existía nada. Hoy el Conrad es mi base de operaciones, pero antes tenía un “delivery-gym” que era una camioneta equipada con todos mis aparatos, donde yo me movía para darle clase a la gente en las distintas playas, o en el lugar donde ellos me lo pidieran”.

“Fue una manera de promocionarme: la gente no tenía gimnasios, en ese entonces era todo árboles Punta del Este, entonces me equipé una camioneta y desarmaba un gimnasio en la playa, con la música y todo para que no tuvieran excusas y realizaran la actividad física que correspondía.

Daniel reconoce que sus clientes le “pagan para hacer lo que no les gusta”, por lo que debe siempre estar activo para transmitirlo. “La gente te paga porque le hagas hacer eso que no quiere. A veces incluso te pagan para que las escuches. Muchas veces te toca hacer de psicólogo, y si bien no es tu función, la tenés que escuchar y no hablar. Hay que entender que la gente también tiene sus necesidades”, añade.

Agenda completa. Daniel inicia su día entre las 4,30 y las 5 de la mañana, para darse su espacio antes de comenzar con su primer alumno. Las horas parece que a veces no le alcanzaran, por lo que es muy exigente al momento de tomar sus alumnos.

“Todo el mundo sabe que yo no tengo tiempo, entonces son concientes de que nadie puede venir a usar mi tiempo para entrenar mal. El que me llama a mí sabe que va a obtener resultados, que va a obtener un nivel de exigencia importante, pero que va a entrenar”, explica.

“Ahora, para tomar alumnos sólo lo hago por recomendaciones: les doy una entrevista, charlamos un poco y vemos si le caigo bien y me cae bien, porque esto tiene mucho que ver con la piel. Yo voy a estar dos o tres veces por semana con una persona, y si no me siento cómodo o a esa persona no le gustan los pelados, no creo que podamos durar”, añade, entre risas, el entrenador.

Al hablar del mito que se crea alrededor de la figura del entrenador personal, Tangona aclara que el rompe con esa estructura: “Acá hay mucha gente que se cree que porque tiene un entrenador personal es “woow” y lejos estamos de eso. Hoy por hoy la gente tiene un personal trainner para que cuando se junte con las amigas a tomar un té diga, “ché, tengo mi personal”, y capaz que ni lo vé. Es más una cuestión de estatus, y yo rompo ese mito”.

Si bien enuncia que la gente que él toma entrena arduamente, destaca que “una de las personas que más me llamó la atención por cómo entrenaba, es Pamela David. Es impresionante la concentración y la seriedad que ella tiene para encarar una rutina”.

La importancia de reinventarse.“El tema de reinventarse es fundamental: yo lo hago cada día de mi vida 4,30 o 5 de la mañana, cuando me levanto a enfrentar a mi computadora. Mi momento de creatividad es donde tengo mi espacio, donde me doy un buen baño, tomo mi mate, y pienso qué hacer para la gente tenga otra actividad”, relata el entrenador.

“Básicamente, mi presente es lo que se dio por haber hecho un trabajo muy arduo desde hace muchos años, y hacer las cosas bien para que hoy, cuando ya sería el ocaso de una actividad, por el contrario, me soliciten cada vez más de distintos lugares para realizar programas de radio, reportajes, clases grupales”, explica.

Al momento de hablar de sus colegas de profesión, Tangona destaca la importancia de esperar, trabajando, que las cosas sucedan. “Acá hay entrenadores que han hecho una carrera brillante y que, por algunos errores de concepto o de manejo de ciertas cosas, han perdido todo. Cuando hablás del entrenamiento o de cualquier actividad que abraces, no podés pensar en la mediatez del éxito: son muchos años de estar para que la gente confíe”, afirma.

En tanto, sostiene: “Nosotros, los entrenadores, somos como agentes de salud. A mí me mantuvo eso, no ceder, no transar, ser exigente. Sí divertido, soy motivador por excelencia, pero soy un tipo que duró por hacer cosas para que la gente se mueva. Esto es así: vos podés ir a todos los programas de tele, escribir en todos los medios, pero si el “boca a boca” no te funciona, no te sirve”, finaliza Daniel.

Su presente. Actualmente, Daniel no sólo entrena alumnos, sino que también maneja el área de preparación física de las 14 franquicias que existen en el país de la clínica de Máximo Ravenna, uno de los psiquiatras más importantes por su especialización en desórdenes alimentarios.

“Últimamente también estuve un mes Los Ángeles, trayendo la última tecnología y tendencia en fitness, y la estamos presentando. Hay mucho por hacer”, destaca Daniel.

“En el año 2005, el 45 por ciento de la argentina no hacía actividad. Y hoy, en 2011, el 58 por ciento de la gente no hace ejercicio físico. Cada vez es mayor el índice de sedentarismo, y de muerte por colesterol, stress, presión arterial”, relata Tangona, quien además deja en claro su filosofía sobre el fitness: “La gente cuando conozca el ejercicio, va a dejar las pastillas. La actividad física te conecta con la salud, con el buen dormir, con el menos comer, con estar más relajado”.

“Si vos como consecuencia de la actividad física bajás el rollito y parás el culito, a mí me encanta, porque en definitiva todos somos estética, pero como primera medida tenés que hacer esta actividad por estar saludable”. Un mensaje que va más allá de la frivolidad que gira alrededor del ejercicio, y que aúna a todos en la importancia de la salud y de mantener cuidado nuestro organismo.

Daniel contempla la importancia del ejercicio para lo estético, sin dejar de lado la vital función que cumple como motor de la salud. Tangone entrena, difunde una filosofía, defiende su historia y lleva la bandera del trabajo duro y apasionado. Más allá de su enseñanza a nivel físico, transmite el valor de alcanzar la armonía en cada acto de nuestra vida, y en cada rincón de nuestra geografía.

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